Por Irene García

06/08/2017

"The name of the Game: Inclusion" es el título del proyecto del Servicio de Voluntariado Europeo en el que desarrollo la relevante labor de emplear el juego, el arte y el deporte como herramientas de inclusión social.

El proyecto tiene lugar en Eslovenia que, aunque por su nombre suele confundirse fácilmente con otros países como Estonia o Eslovaquia, al pisarlo percibes que es único y si te gusta la naturaleza conectas rápidamente con el lugar, pues es como encontrarse rodeada de un acogedor e inmenso jardín. En Liubliana, su tranquila pero muy animada capital, es donde vivo y trabajo como voluntaria.



Diariamente, me convierto en una acompañante para los alumnos de un centro de educación especial. Juntos realizamos muchas actividades creativas, académicas y de ocio, y ellos no dudan en convertirse en mis maestros para enseñarme esloveno o, ¿por qué no? alguno de sus juegos y deportes (véase nuestra foto montando en trineo).

   

Además enseño Español como lengua extranjera , todo un reto porque mis alumnos y yo no tenemos ningún idioma en común. Ahí es cuando valoras el poder de la comunicación no verbal y la felicidad al encontrar que algunas palabras son similares en castellano y en esloveno (por ejemplo , aunque suene muy poético, compartimos la "luna ").

Puntualmente, organizamos y desarrollamos eventos y festivales artísticos y deportivos centrados en la inclusión. Desde elaborar cuadros hasta pintar las manos son "excusas" creativas para "estar y disfrutar juntos", descubriendo las potencialidades de todos los participantes.


La experiencia del EVS está significando para mí estar rodeada de nuevos retos y aprendizajes, potenciando mis capacidades comunicativas no solo a la hora de hablar otros idiomas, también en cuanto al desarrollo del lenguaje no verbal y la capacidad de conectarse a las personas desde lo más esencialmente humano: la mirada y la sonrisa. Supone coleccionar momentos con grandes dosis de humor, paisajes y situaciones inolvidables, además de estar inmersa en un nuevo entorno cultural que modifica tu forma de comprender el contexto social y te ayuda a conocer tus posibilidades (jamás imaginé que sobreviviría a un frío de –17 grados centígrados) y a querer mejorar en muchas áreas para aportar más de ti misma en tu encuentro con los demás.



Ante esta oportunidad solamente puedo decir "hvala lepa" (muchas gracias en esloveno), especialmente a mis alumnos, que son unos soles.